Las malas noticias corren.

Las buenas «no venden».

Ya todos sabemos lo que pasó el domingo en La Dulce. Lo que pasó el lunes y lo que pasó el martes. Ayer miércoles nadie habló de otra cosa y todos sentimos lo mismo. Bronca, impotencia, indignación, asco y como si fuera un círculo vicioso, otra vez bronca, impotencia, indignación y asco.

Desde hace nueve años que publico noticias de La Dulce y siempre he dicho lo mismo. Cuando pasa algo malo en La Dulce, sale en todos los medios, la malas noticias corren. Las buenas no interesan, «no venden».

A mi me quedó marcado un caso que ocurrió en nuestra localidad, donde primero se me pidió ayuda para localizar un paradero y luego, cuando fue se supo el desenlace, se me pidió que borrara la publicación porque había familiares que no sabían nada todavía. Las dos cosas las hice sin dudarlo. Luego llegaron todos los medios. Todos querían tener la primicia y las fotos. Me llamaron de medios de otras ciudades para que les pase fotos y les dije no. Yo no voy a publicar fotos así que mucho menos voy a ir a sacar para otros. De hecho la única publicación sobre ese caso (sin demasiados detalles, pero para dar un cierre a la publicación anterior) sin fotos es la mía. También tengo imágenes de accidentes, que me las enviaron, y no las publiqué nunca.  No se si está bien o mal. No pido que me aplaudan por eso. Es mi estilo. Yo no consumo ese tipo de imágenes así que mucho menos lucraría con ello.

¿Está mal que no publique casos aberrantes? Es muy probable. Pido disculpas si a alguien le molesta, de todas maneras no creo que puedan convencerme de que lo haga. Ya sé que las cosas tienen que saberse. Pero las malas noticias se saben igual. Que yo las publique o no, en un pueblo como La Dulce, no creo que lo cambie. Nos enteramos igual.

¿Acaso se imaginaron que iba publicar una crónica? ¿Que iba a dar detalles? ¿Que iba a alimentar el morbo? ¿Tan poco me conocen?

Este tipo de noticias tiene además otro tipo de actores secundarios en los que creo, nadie piensa. La familia de los victimarios. Y cuando hablo de familia me refiero al escalón más bajo. Los hijos.

También pienso en qué efecto puede tener publicarlas. ¿Notaron que cuando uno de los ex integrantes del grupo Callejeros quemó viva a su novia se multiplicaron los casos de ese tipo? Con la misma metodología y las mismas «excusas»: fue un accidente. No estoy diciendo que sea por culpa de publicarlas, pero hay un viejo dicho que dice «no hay que avivar giles» y creo que un poco pasa por ahí.

Vuelvo a disculparme con los que creen que hago mal en no publicar este tipo de noticias. Expuse mis razones por si alguien puede llegar a tener la mente tan afiebrada que pueda pensar que lo hago porque cubro delincuentes o porque depende de quien se trate lo publico o no. De hecho son libres de pensar lo que quieran. No modifica ni mi estilo ni mi conducta.

Expreso mi absoluta solidaridad con la víctima. De más esta decir que pido que se investigue y que se haga justicia. Un caso como este merece que los culpables paguen por el delito que cometieron con una pena ejemplificadora.

Dicho todo esto, seguiré atenta a buscar buenas noticias, que sirvan de ejemplo o de motivación para que otros traten de ser mejores personas. O al menos que sea una bocanada de aires fresco entre tanta bronca, impotencia, indignación y asco.

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