4 de Julio: Día del médico rural.



El recuerdo de la vida ejemplar del doctor Esteban Maradona se funde con el homenaje a todos los médicos rurales argentinos, cuyas historias anónimas nos esconden sus nombres y sus desvelos: el 4 de julio, día de su nacimiento ha sido declarado por ley Día Nacional del Médico Rural.

Era descendiente de varios próceres de la provincia de San Juan. De Plácido Fernández Maradona, que fue gobernador en varias ocasiones y ministro de Nazario Benavídez, y de José Ignacio Fernández de Maradona (ambos hijos de español Francisco Fernández de Maradona c.c. Francisca Arias de Molina y Jofré, arribado de San Pedro de Arante, España, en el año 1748), jesuita y primer diputado electo por el pueblo de San Juan al ser reputado como el “mejor probidad” ante la Junta Grande de 1810 en Buenos Aires. Su madre se llamaba Petrona Encarnación Villalba Sosa y era hija de Esteban Villalba, de origen santiagueño. Éste había trabajado muchos años a cargo del cuidado de la hacienda de la familia Ezeiza, quienes al regresar al país de su exilio político, encontraron que no sólo don Esteban Villalba había cuidado su hacienda en su ausencia, sino que la había duplicado. Gracias a su honestidad, los Ezeiza le otorgaron grandes cantidades de patacones de plata a don Esteban, que luego de ello, costeando el río Paraná, se detuvo por la zona de Barrancas y Coronda, ambas en la provincia de Santa Fe, y compraron hectáreas de campo.

Cerca de allí, en 1895, en Esperanza, provincia de Santa Fe nació su nieto, Don Esteban Laureano Maradona Villalba. Su padre, Waldino Maradona, sanjuanino, había llegado a ser senador de Santa Fe. Muy amigo de Domingo Faustino Sarmiento, el historiador Juan Manuel Cervera narró su historia en la obra “Waldino B. Maradona, un civilizador de provincia”, también fue maestro, periodista y productor rural. Su madre, Encarnación Villalba, era de familia estanciera. Esteban Laureano pasó entonces su infancia a orillas del río Coronda, donde su padre se desempeñaba como maestro en la estancia Los Aromos. Allí aprendió jugando a vivir en el monte, cazar y pescar.

Ya mayor, cursó sus estudios primarios y secundarios repartiéndose entre Santa Fe y Buenos Aires. En esta última ciudad se recibió de médico en 1926 e instaló un consultorio, pero luego lo trasladó a Resistencia, en aquel entonces capital del Territorio Nacional del Chaco, donde además se dedicó al periodismo en el diario La Voz y a realizar exploraciones y estudios de botánica en la isla del Cerrito Argentino. Entre 1931 y 1932, dio un ciclo de conferencias sobre seguridad laboral en el marco de la Ley de Trabajo. Esto le trajo problemas con el gobierno militar de aquel entonces, ejercido por el presidente Uriburu, razón por la cual decidió viajar al Paraguay. En ese momento empezaba la guerra del Chaco (1932-1935), sostenida por Paraguay y Bolivia, y Maradona decidió anotarse como médico camillero prestando auxilio a los soldados de ambos bandos, pues, según sus palabras, el dolor no tiene fronteras. Al llegar a Asunción las autoridades lo metieron preso por sospecharlo de espía, sin embargo con el tiempo le creyeron y llegó a ser jefe del Hospital Naval de Asunción. También redactó el reglamento de Sanidad Militar del Paraguay y tuvo tiempo para ocuparse de la colonia de leprosos de Itapirú. En Asunción, se comprometió con la que fue la única novia que se le conoce, Aurora Ebaly, sobrina del presidente paraguayo, pero ella fallecería de fiebre tifoidea el 31 de diciembre de 1934.

Con la culminación de la guerra en 1935 se decidió a retornar a su país, a pesar de los pedidos del gobierno paraguayo, que con premios y homenajes, intentó convencerlo de que se quedara dado el gran aprecio que se había ganado. Había proyectado ir hasta Formosa y allí tomarse un tren a Salta para luego ir a Tucumán donde visitaría a su hermano, y por último ir a Buenos Aires e instalar un consultorio en Lobos, provincia de Buenos Aires, donde vivía su madre.

Sus últimos años de vida

Observando su diploma universitario.
En 1986 enfermó y debió trasladarse a la ciudad de Rosario, donde vivía su sobrino. Llegó en un estado calamitoso por lo que debió internarse inmediatamente en un hospital. Ya de alta se fue a vivir con la familia de su sobrino de donde no se mudaría más.

En sus últimos años recibiría muchos homenajes y distinciones y no aceptaría ningún tipo de pensión vitalicia. Murió de vejez, a los 99 años, enRosario, pero sus restos se guardan en la ciudad de Santa Fe en el panteón de su familia Maradona-Villalba.

Un poeta de su ciudad natal, Esperanza, le dedicó en vida unas estrofas que, como reconocimiento popular, recorrieron la región:

Sea quichua, toba u ona,
La tribu no importa mucho;
La caridad llegó al indio
Por manos de Maradona.

El 4 de julio, día de su nacimiento, ha sido declarado por ley Día Nacional del Médico Rural.

FELIZ DÍA A LOS MÉDICOS RURALES DE LA DULCE Y LA ZONA!

 

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